jueves, 3 de abril de 2025

PROFESORA NORTEAMERICANA: QUIZÁ TENGAMOS QUE PEDIR ASILO EN OTROS PAÍSES

Esta profesora de español en Estados Unidos, que imparte además cursos en el Programa de Estudios Latinoamericanos y del Caribe y en el Programa de Estudios de la Mujer, Género y Sexualidad, vio hace una semana que está en una lista de la división criminal del Departamento de Justicia de su país: "Creo que escribir en español -escribe- me protegerá un par de días más que escribir en inglés, porque es posible que mis compatriotas y yo, en algún momento, tengamos que buscar asilo en otros países y porque, quizás, debido a que por más de un siglo vosotros habéis bregado con estas mismas cuestiones políticas, culturales y vitales, tal vez podáis entender este grito calladito desde un rincón pequeñito del país de la no democracia".


Ellen Mayock

Os mando muchos saludos desde la tierra de la antidemocracia, los Estados Unidos de América, donde, en una pequeña universidad en la región de los Apalaches, este semestre estoy enseñando un curso titulado “Representaciones de la Guerra Civil española”. El enfoque de la clase está en España, claro, y en las cuestiones de guerra, partidos políticos, violencia, exilio, represión, censura y memoria histórica asociados con el golpe de Estado franquista de hace casi un siglo. Sin embargo, cada conversación sobre la España del pasado y del presente tiene un subtexto de los Estados Unidos de este minuto. En el día en que el gobierno de nuestro país aprueba una orden para desmantelar el Departamento de Educación, mis estudiantes me preguntan: ¿por qué los carteles de izquierdas de la Guerra Civil española insisten tanto en la educación? Otro día me preguntan con respecto a la censura del franquismo, ¿no tenían algo como nuestra Primera Enmienda para protegerse? Y la gran ironía es que yo no les pueda decir muy abiertamente que nosotros ya no tenemos nada “como nuestra Primera Enmienda” y que nuestra Segunda Enmienda (el derecho a llevar armas) ya rige sobre todas las demás. Piensan en el hambre tan perspicazmente descrita por Carmen Laforet en Nada: es tan vívida que, aun en un campus de mucha abundancia, casi pueden entender el hambre, pero sin comprender que nuestro gobierno está maquinando como para fomentarlo, precisamente en las zonas rurales que mayoritariamente votaron por este presidente. Se horrorizan antes las condiciones carcelarias de las presas de La voz dormida, pero no estoy segura de que consideren con mucha atención las llamadas hieleras de los lugares de detención para los inmigrantes de este momento en este país. También captan la belleza del “idioma de los muertos”, de Alberto Méndez, pero sin darse cuenta de que podemos convertirnos todas/es/os aquí en “girasoles ciegos”.

De día, estoy en clase con estas/es/os estudiantes y de tarde/noche, participo con mi grupo de activismo local para resistir una avalancha de acciones (ninguna basada en la ley) emprendidas por nuestro llamado presidente y sus amigos broligarcas: la detención de docenas de miles de habitantes en el país, entre las cuales el altamente visible caso de Mahmoud Khalil, y la eliminación de apoyo legal para niños migrantes; los recortes de miles de puestos gubernamentales sin la aprobación necesaria del Congreso; los recortes de USAID con sus graves consecuencias por todo el globo; el abandono de toda política de antidiscriminación y el abrazo de la persecución de la gente que aboga por tales políticas; el abuso de otras gobernadoras del país (ej. Janet Mills, Gobernadora de Maine); y un largo etcétera. 

Yo vivo en un puntito azul en medio de una gran zona roja (aquí en EEUU, una zona roja no es de izquierdas, sino de republicanos, y los republicanos en el poder no creen en la república, sino en su propio beneficio multimillonario). En nuestra zona rural de Virginia, las tasas de pobreza son altas y las tasas de entusiasmo por nuestro llamado presidente lo son también. Acabo de oír unas estadísticas que nos indican que las zonas que más sufrirán los recortes y los aranceles de este gobierno son los pequeños pueblos rurales de muchos habitantes conservadores. Un pueblo que está al lado del nuestro, el apropiadamente nombrado pueblo de Buena Vista, Virginia, es uno de los citados que va a experimentar graves problemas económicos dentro de poco. Ya veremos si los habitantes del pueblo quieren o pueden relacionar el bajón económico con las políticas de su presidente tan amado. Al mismo tiempo, en el grupo de resistencia, insistimos en amar (en vez de armar) a nuestros vecinos mientras, en el reducido microcosmos de nuestra experiencia de este régimen, también seguimos protestando e intentando hablar de verdad sobre las múltiples injusticias cotidianas.

¡Vaya momento más propicio para que las/les/los estudiantes de este país lleguen a comprender cuestiones de autoritarismo, cristonacionalismo, militarismo, violencia, censura, antieducación y corrupción! Pero, imaginaos, hacerlo todo completamente patente y visible –en la superficie y no debajo de ella– es un peligro no solo para mí, sino también para mis familiares, amistades y compañeros en la resistencia. Entonces, en clase, hablamos de todos estos temas en el contexto de España (y, claro, de Europa) y dejo que los textos hablen de manera clara por sí mismos, y que los fantasmas de la memoria histórica vuelen y susurren por el aula. No solo hemos leído textos de autores españoles tan importantes como Federico García Lorca, Miguel Hernández, Carmen Laforet, Jaime Gil de Biedma, Dulce Chacón, Alberto Méndez y Julia Otxoa, sino también hemos considerado a George Orwell, Ken Loach, Pablo Neruda y César Vallejo. Casi todos los días hay ocasión como para repetirles el verso de Neruda, “Venid a ver la sangre por las calles”, pero nunca estoy segura de si están aplicando esta advertencia a su propio entorno. Hemos hablado de Gernika y del cuadro de Guernica, y hemos reconocido la implicación de los petroleros texanos en el apoyo de las fuerzas aéreas de los nazis. Cada noche, al volver a leer los textos para el día siguiente, sollozo con su belleza y su punzante relevancia en este momento, casi un siglo más tarde. Y cada día, me levanto al alba para ir a trabajar y enseñar estos hermosos textos en una clase donde permean los aires de represión de antaño. 

Os preguntaréis, ¿por qué escribe esta profesora estadounidense para este periódico? Y os responderé, pues, porque hace una semana vi que estoy en una lista de la división criminal del Departamento de Justicia de mi país, porque creo que escribir en español me protegerá un par de días más que escribir en inglés, porque es posible que mis compatriotas y yo, en algún momento, tengamos que buscar asilo en otros países y porque, quizás, debido a que por más de un siglo vosotros habéis bregado con estas mismas cuestiones políticas, culturales y vitales, tal vez podáis entender este grito calladito desde un rincón pequeñito del país de la no democracia.

DdA, XXI/5.949 CTXT

OBITUARIO DE ROSARIO DE ACUÑA POR JOSÉ NAKENS

 DEL BLOG SOBRE ROSARIO DE ACUÑA DE MACRINO FERNANDEZ RIERA

Fotografía de José Nakens publicada en Crónica (3-5-1931)Ha muerto esta señora; señora en todas las nobles y elevadas acepciones de la palabra. El sábado 5 del corriente dejó de latir aquel corazón que tanto amó a los humildes.

Por Gijón y por toda España cundió la noticia, arrancando expresiones de pesar.

El entierro fue civil, concurriendo a él gentes de todas las clases sociales, especialmente de la obrera.

La carroza fúnebre no pudo utilizarse, porque el pueblo quiso conducir a hombros el féretro para demostrar de este modo su cariño a la muerta.

Como literata, pues lo era a gran altura, cultivó Rosario de Acuña el verso y la prosa, alternando en lo dramático, en el poema y en el periodismo.

En 1876 estrenó el drama en verso Rienzi el tribuno (⇑), que obtuvo un triunfo enorme. El público pidió, entusiasmado, la presencia del autor, y cuando se oyó el nombre de la poetisa, se reprodujo la sorpresa, pues contaba a la sazón veinticinco años. La crítica acogió tan favorablemente la obra, que los más salientes escritores decidieron dedicarle un álbum, homenaje que ella rechazó.

Escribió dramas, Tribunales de venganza (⇑)El padre Juan (⇑) y Amor a la patria (⇑); libros como La siesta (⇑) y Tiempo perdido (⇑); y poemas como En las orillas del mar (⇑) y Ecos del alma (⇑).

Colaboró en Las Dominicales del Libre Pensamiento, de Madrid; El Diluvio, de Barcelona; El Pueblo de Valencia; El Noroeste, de Gijón, y El Motín.

Su pluma era entera; su inspiración, fácil; su corrección, exquisita. En los versos transcritos en otro lugar (1), pueden observarse estas cualidades. Rosario de Acuña sufrió persecuciones sin cuento por sus ideas.

Cuando estrenó con gran éxito El padre Juan (⇑) en abril de 1891 en el teatro de la Alhambra, prohibieron su representación al quinto día (2), por su marcada tendencia racionalista.

En un periódico de Barcelona emitió juicios sobre la juventud y las costumbres de la época (3), que promovieron un revuelo grandísimo y el procesamiento de la autora, que viose obligada a refugiarse en Portugal, tierra hermana que ella conocía y amaba. Cuando volvió a España, se refugió en su casa de las cercanías de Gijón, edificada sobre un promontorio.

El año 17, cuando la huelga general, fue molestada con registros y amenazas. Los soldados creían comprobar en casa de la escritora denuncias anónimas que hablaban de armas y explosivos ocultos. La intervención de Castrovido (⇑) puso fin a tan deplorables episodios.

Aunque hizo todo el bien que pudo se la acosaba hasta en su retiro y, pobre y anciana tuvo que soportar la barbarie de ciertas gentes que azuzadas por clericales estimuladores de la ignorancia y la superstición, tildábanla de bruja y nigromántica. Llagó a publicarse en periódicos la afirmación de que Rosario de Acuña había encantado a varias personas y teníalas en su casa convertidas en bestias. Y también se dijo en un artículo firmado, que en noches de tormenta volaba la escritora montada sobre los riñones de un demonio verde. Todo con la sana intención de excitar el fanatismo de la gente aldeana que pudo ocasionar cualquier salvajismo.

Diatribas, calumnias, persecuciones. A todo, y también a la miseria, supo resistir la noble señora que acaba de morir.

No hizo daño a nadie y empleó su pluma, su palabra y sus escasos medios pecuniarios en auxiliar a los caídos, a los pobres, a los ignorantes. Pudo medrar haciendo la corte a los poderosos y prefirió defender a los que no lo eran. Este es su más cumplido elogio.

Yo, que la admiraba, he sentido mucho su muerte.


El Motín, Madrid, 12-5-1923


Notas

(1) En la misma página se publican «A mi madre» (⇑) y «Más allá de la muerte» (⇑).
(2) En realidad, fue la misma noche del estreno.
(3) Se refiere a La jarca de la Universidad (⇑)
(4) Véase La casa del diablo (⇑).
(5) Este comentario fue publicado originariamente en blog.educastur.es/rosariodeacunayvillanueva el 30-7-2010.

LOS OSOS CAUTIVOS DEL COTO ESCOLAR DE LEÓN


Félix Población

No veía un oso tras unas rejas en un actitud tan rendida a su cautividad desde los tiempos de Petra y Perico, los osos de la jaula del parque de San Francisco de Oviedo, a la que los niños de mi tiempo iban a ver acompañados en ocasiones de sus profesores. El macho falleció pronto, pero Petra soportó su cautiverio hasta finales de los años sesenta, creo recordar. 

Eran otros tiempos, en los que no se concebían circos sin leones o jaulas como la del parque ovetense o las del Retiro madrileño. Esto último ahora, aunque la jaula sea de 700 metros, no es admisible, pero ocurre en la ciudad de León, según ha revelado Diario de León y ha denunciado PACMA. Como en el caso de Petra y Perico, también se trata de una pareja de osos, Luna y Ponderoso, que están encerrados desde hace 33 años en el llamado Coto Escolar de León, se supone que para mostrar a los animales a las visitas de los centros educativos. 

Ponderoso procede de un zoo de Matapozuelos (Valladolid), creado en 1980, con 50 hectáreas de extensión, que cerró en 2007 por no ser rentable. Antes llegó el osezno Ponderoso a León, hasta convertirse en el oso pardo cautivo más grande del que se sepa en la península y quizá en Europa. Luna llegó a León un año después, en 1993, para acompañar a Ponderoso en su cautiverio. 

El Ayuntamiento de León sigue presentando a Luna y Ponderoso como sus estrellas -según leo en el citado periódico- de lo que denominan aula didáctica de educación ambiental, cuenta incluso que tienen el secreto de la longevidad y que son símbolo e historia del Coto. Las declaraciones han indignado a las asociaciones protectoras de animales y a los ambientalistas. Al PACMA y Sacrificio Cero se unen otras voces. Lejos de parecerles un «éxito», estas organizaciones condenan la manera en la que están obligados a vivir los dos osos y denuncian «la falta de espacio, de estímulos y de enriquecimiento ambiental en el recinto donde estos animales han sido condenados a vivir durante toda su existencia». 

No espero que se haga algo para evitar que después de una vida de cautividad, los últimos años y la muerte de Luna y Ponderoso merezcan un ámbito de albedrío más ameno y favorable. Quizá ya no sea posible. Lo extraño y preocupante es que, como en aquellos años sesenta en el Parque de San Francisco, nadie haya reparado hasta ahora en ese Coto Escolar que exhibe a tan avanzada edad a dos osos pardos entre rejas durante más de treinta años. En un país que protege a esa especie y lo está haciendo con buenos resultados en los propios Montes de León, no se concibe lo que Diario León acaba de publicar. 

La conocida Senda del Oso, una ruta senderista de Asturias que caminan cada año buen número de visitantes, tiene entre sus puntos de máxima atracción el cercado de osos de Santo Adriano, en el que desde 1996 vive la osa Paca y hasta 2018 vivió la osa Tola, sustituida desde entonces por la osa Moli. Nada que ver las condiciones en las que discurre la vida de estos dos plantígrados con las del par de osos del llamado Coto Escolar de León. Aparte de estar en un entorno territorial adecuado para la especie, disponen de hasta 40.000 metros cuadrados para su silvestre esparcimiento. ¿Cómo es posible que en León a nadie se le haya ocurrido copiar simplemente la iniciativa puesta en marcha en Asturias, compartiendo con esta región las mismas montañas y estando Asturias y León comprometidas en la protección y conservación de la especie?

DdA, XXI/5.949

miércoles, 2 de abril de 2025

EL FASCISMO ES LE PEN: SU HOJA DE RUTA ES AMASAR FORTUNAS


Ningún dirigente fascista, ni de ayer ni de hoy, escapa de esa teoría económica que dice que, si usted no es el más inteligente ni tampoco el tipo más ético de su generación, sí que puede ser el más rico si agita correctamente una bandera repleta de odio. Viktor Orbán, presidente húngaro desde 2010, es un tipo tan generoso que, entre leyes anti LGTBi, odio al migrante y movimientos para controlar la justicia, ha sacado tiempo para colocar a su yerno y a su mejor amigo de la infancia en el ranking de las personas más acaudaladas de Hungría

Gerardo Tecé

Hay dos formas de liderar movimientos fascistas. La primera es ser millonario y la segunda es querer serlo. En el caso de Marine Le Pen, heredera de los al menos dos millones de euros que su padre escondía en cuentas en Suiza y condenada por haber desviado unos cuatro millones de euros, encontramos ambas virtudes. No por casualidad una se convierte en la máxima referencia europea para quienes agitan banderas con ánimo recaudatorio. Si Santiago Abascal, titular y único administrador de la cuenta bancaria de la Fundación Disenso, con más de nueve millones de euros, un tipo españolísimo, aplaudía entusiasmado las propuestas políticas de la Le Pen que prometía vetar los productos del campo español, es porque lo que separa a los patriotas es anecdótico en comparación con lo que realmente les une. El fascismo fue así desde su fundación. Nunca hubo más hoja de ruta que amasar fortunas mediante el complejo método de usar las banderas como máquinas expendedoras. Ya en su época, Mussolini, padre de esta ciencia económica, amasó varios millones de liras italianas –lo que equivaldría a decenas de millones de euros hoy– que tristemente se le cayeron de los bolsillos cuando desafió las leyes de la gravedad colgando boca abajo en la Piazzale Loreto de Milán. Aquí tuvimos a Franco, que como por España lo que hiciese falta, acumuló un patrimonio tal que sus muchísimos bisnietos podrían confirmarnos que no hay mejor negocio ni antídoto para madrugar que el fascismo bien gestionado.

Ningún dirigente fascista, ni de ayer ni de hoy, escapa de esa teoría económica que dice que, si usted no es el más inteligente ni tampoco el tipo más ético de su generación, sí que puede ser el más rico si agita correctamente una bandera repleta de odio. Viktor Orbán, presidente húngaro desde 2010, es un tipo tan generoso que, entre leyes anti LGTBi, odio al migrante y movimientos para controlar la justicia, ha sacado tiempo para colocar a su yerno y a su mejor amigo de la infancia en el ranking de las personas más acaudaladas de Hungría. Con una fortuna de unos 2.000 millones de euros repartidos entre familia y amigos cercanos, es comprensible que Abascal dijera de él que se trataba de todo un referente. Piropo que mereció una propina de 9,2 millones de euros a Vox por parte de un banco húngaro controlado por Orbán. A Mateo Salvini, líder de la ultraderechista Liga italiana y fan de Mussolini, porque a los emprendedores hay que admirarlos aunque a veces los negocios acaben cuesta abajo, le encantaría centrarse exclusivamente en la persecución contra inmigrantes, gitanos y homosexuales, pero el mal del millonario también le persigue y la justicia italiana sigue preguntándole dónde fueron a parar esos 49 millones de euros que su partido defraudó a la Hacienda de su país. Quién sabe. Seguro que los robó algún gitano, responde Salvini con sonrisilla picarona y lombarda.

Como el dinero llama al dinero, a la ultraderecha alemana de la AfD le hizo la campaña electoral el hombre más rico del mundo, Elon Musk, al que no le importó que Alice Weidel, lideresa de este partido homófobo y antiinmigración, fuese una lesbiana casada con una inmigrante demostrando, una vez más, que el odio es anecdótico y cambiante y que lo único permanente y central es el negocio. No hay banderas ni fronteras cuando el dinero manda, así que Geert Wilders, líder de la ultraderecha holandesa, aceptó encantado que su partido nacionalista holandés se financiase gracias a capital extranjero procedente del multimillonario estadounidense Robert Shillman, al que los negocios le fueron muy bien. Tanto como al multimillonario checo Andrej Babis, cuya fortuna de 4.000 millones de dólares le abrió las puertas de la presidencia del ultraderechista partido ANO. Desde allí este millonario defiende los intereses de los checos de a pie, hartos de tanta delincuencia, al tiempo que capea acusaciones judiciales por graves delitos económicos. Herbert Kickl, exitoso líder de la ultraderechista austriaca FPO y sucesor del hijo de militantes nazis y millonario Jorg Haider –con una fortuna estimada de 12 millones de euros–, asegura que su modelo es el húngaro Orbán, que con sus 2.000 millones de euros repartidos en su entorno cercano es, junto a Le Pen, el lógico ejemplo para cada nuevo cachorrillo dispuesto a hacer fortuna en la lucrativa industria del fascismo. Sucede desde Suecia hasta Portugal pasando por Bélgica. No hay líder europeo –de los Mileis y sus cryptopelotazos ni hablamos– que no haya entendido a la perfección en qué consiste el negocio. Incluso Alvise, que no destaca por su brillantez intelectual, a juzgar por esos audios en los que se autodeclaró culpable de un delito de cobro de 100.000 euros en negro, entendió de qué va la ultraderecha moderna nada más ocupar un cargo público: tú me das dinero a mí y yo le daré dinero público a tu empresa. Para ser la nueva ultraderecha, se hace realmente complicado diferenciarla de la de siempre.

CTXT

LA TRAGEDIA DE CERREDO, UNA TRAICIÓN IMPERDONABLE A NUESTRA PROPIA HISTORIA

Si le quitamos el color, el asfalto y el vestuario de la comitiva que advertimos en la fotografía, la imagen podría ser la de hace muchos años, cuando el trabajo en las minas comportaba muchos más riesgos. Instantáneas así, con los jóvenes llevando a hombros el cadáver de los mineros y seguidos por todo un pueblo, se repitieron demasiadas veces a lo largo de la historia. Que se repitan hoy no es tolerable bajo ningún concepto y cabe esperar que si por negligencia, ineptitud o codicia hay responsables de esas cinco muertes en la mina asturiana, la justicia actúe y aplique la debida sentencia. Hace casi doce años, como recordábamos ayer, murieron seis mineros en un pozo de Santa Lucía de Gordón, también a causa de una explosión de grisú, y seguimos esperando a que la justicia resuelva el caso, visto para sentencia hace dos años. No es el precedente mejor para creer que la justicia resuelva con diligencia lo que ha vuelto a suceder en la mina de Cerredo. 
Lazarillo 

EDITORIAL

El estruendo de la explosión en Cerredo ha vuelto a resonar en la memoria de Villablino y de toda una comarca marcada por la mina. La tragedia ha segado la vida de cinco trabajadores, en un luctuoso recordatorio de que el carbón, aun cuando ya no es el eje de nuestra economía, sigue reclamando su tributo de sangre. El grisú, ese asesino silencioso, ha regresado para recordarnos que la minería nunca ha sido solo cuestión de economía o geopolítica, sino también de seguridad y vidas humanas.

Este accidente, que estremece a quienes aún conservan el recuerdo de otros desastres similares, se produce justo cuando Europa sopesa el retorno a la minería. Con el pretexto de la soberanía energética y la demanda de materiales estratégicos, el viejo continente evalúa la reapertura de explotaciones que, hasta hace poco, parecían condenadas al olvido. Pero, ¿estamos preparados para ello? ¿Se ha aprendido lo suficiente del pasado?

En la mina de Cerredo no se extraía carbón en el momento del desastre, sino que se trabajaba en la limpieza e investigación del grafito, un material clave para la transición energética. Pero poco importa el mineral cuando el peligro sigue siendo el mismo. No puede haber justificación para la relajación de las medidas de seguridad, ni excusa alguna para que el avance de las tecnologías no haya blindado cada galería contra los males de siempre. La mina, por su naturaleza, es un lugar hostil, y cualquier descuido puede pagarse con vidas.

Este no es solo un accidente. Es una advertencia. Es el pasado que nos avisa de que si no aprendemos, si permitimos que la urgencia económica prime sobre la seguridad, volveremos a llorar más muertos en galerías y pozos. La vuelta a la minería puede ser una opción legítima, pero solo si se asume con un compromiso inquebrantable con la vida de quienes se adentran en las entrañas de la tierra para extraer sus recursos. Porque ninguna tonelada de grafito, carbón o cualquier otro mineral vale más que una vida humana.

La tragedia de Cerredo es una llamada de atención que no puede ser ignorada. Si la Unión Europea quiere volver a la minería, que sea con la certeza absoluta de que jamás volveremos a perder a cinco mineros por una explosión evitable. No hacerlo sería una traición imperdonable a nuestra propia historia.

DdA, XXI/5.948 BIERZO DIGITAL

EL EMÉRITO LE PIDE A REVILLA INDEMNIZACIÓN POR TOCARLE LOS JUANETES


El rey emérito Juan Carlos I ha contratado a la abogada Guadalupe Sánchez para reclamar 50.000 euros al expresidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla. Así lo ha anunciado, a través de una nota de prensa, el bufete Novalex, dirigido por Sánchez, quien también es letrada de Alberto González Amador, novio de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

Félix Maraña

Anchoas a la marinera
Por llamar al rey corrupto,
el conocido Revilla
ha removido la silla
de algún juez santo, incorrupto,
por proferir exabrupto
contra el sagrado Borbon.
Le pide indemnización
de cincuenta mil euretes,
por tocarle los juanetes,
previa la conciliación.
El querellado echa leña,
e irá a televisión
para buscar al Borbón,
el ADN y la enseña.
Quien te puso una almadreña
puede meterte en apuros,
porque una multa de duros
que se pide en la querella
no parece que hará mella,
ni aclarará claroscuros.

DdA, XXI/5.948

UN SIGLO Y VEINTE AÑOS DE "VIDA DE DON QUIJOTE Y SANCHO", DE UNAMUNO

La Universidad de Salamanca (USAL) ha presentado este martes un proyecto que ha impulsado para convertir a Miguel de Unamuno en un avatar digital con Inteligencia Artificial (IA), una iniciativa que está todavía en la fase de prototipo. El responsable y principal promotor del proyecto es el profesor Ángel Lozano, quien ha desgranado los detalles de tal idea ante los medios de comunicación frente a la Casa-Museo Unamuno de Salamanca. Noticia de ayer, ciento veinte años después de que don Miguel publicara Vida de don Quijote y Sancho.


Félix Población

Como nos ha recordado el Instituto Cervantes, este año se cumplen 120 de la publicación de la primera edición del libro de Miguel de Unamuno Vida de don Quijote y Sancho, circunstancia que ocurrió cuando se cumplía el tercer centenario de la publicación de la novela de Miguel de Cervantes, en 1905. Bien es cierto que como el propio Unamuno escribe en el prólogo, con motivo de la tercera edición, publicada 23 años más tarde, el hecho no coincidió de propósito con el tercer centenario, sino por acaso. Este prólogo lo firma el autor en el destierro de Hendaya que le impuso el dictador Miguel Primo de Rivera -por el que sentía una leal abominación- tras cuatro años de expatriación de mi pobre España esclavizada. Don Miguel hace constar en este breve texto que la obra ya ha sido traducida al italiano, inglés y alemán. Este será el mismo prólogo que llevará la cuarta edición, cuando Unamuno ya ha sido recibido multitudinariamente en Salamanca, finaliza el año 1930 y va a ser protagonista unos meses más tarde, desde el balcón del Ayuntamiento en la gran Plaza Mayor plateresca, de la proclamación de la Segunda República, con la que finalmente se enemistará. Yo no leí ese prólogo de la tercera edición cuando de adolescente compré, en la librería Cervantes de la calle Corrida de Gijón, la correspondiente a aquellos años de la colección Austral, al tiempo que adquiría también las Poesías Completas de Antonio Machado en esa misma colección y que no eran completas. Lamentablemente, las mudanzas de la vida me dejaron sin aquel ejemplar. Fueron esos dos libros muy importantes en mi vida y muy comentados muchas noches, hasta la madrugada, con mi amigo mayor Antonio Torres Gil, hijo y nieto de libreros, que estudiaba ingeniería industrial y me ayudó a desentrañar el poema de Lorca La monja borda alhelíes. Podría asegurar que a partir de esos dos libros me inicié como lector pertinaz a lo largo de más de medio siglo, sin dejar de experimentar, cada vez que tengo entre manos un buen libro -ahora tengo tres sobre la mesa y esta no es una noticia habitual-, esa juvenil sensación de sentir la inquietud intelectual y celebrar las ideas y las palabras, las sensaciones y las reflexiones que me procuran sus páginas, como si con cada nuevo título tuviera por delante una de las razones de más vital apego a la existencia. El prólogo de Unamuno para aquella edición de Austral decía lo que copio a continuación, sin imaginar entonces que muchos años más tarde yo iba a residir en la misma ciudad en la que su autor vivió y falleció en extrañas circunstancias, arrestado en su domicilio por las tropas sublevadas a las que en principio había respaldado y en medio de una crudelísima guerra civil, tal como le había ocurrido en Bilbao al nacer. Lo primero que escuché de una anciana profesora sobre Unamuno en Salamanca, hace más de treinta años, es que su muerte no fue como dijeron y secuestraron los vencedores, y es que a los vencedores les comenzaba a estorbar don Miguel desde el momento en que les dijo un 12 de octubre de 1936, en el paraninfo de la Universidad de la que era rector repuesto por los vencedores, que no le convencían:

Me preguntas si sé la manera de desencadenar un delirio, un vértigo, una locura cualquiera sobre estas pobres muchedumbres ordenadas y tranquilas que nacen, comen, duermen, se reproducen y mueren”.

Ante un acto cualquiera de generosidad, de heroísmo, de locura, a todos estos estúpidos bachilleres, curas y barberos de hoy no se les ocurre sino preguntarse: ¿por qué lo hará?… Las cosas se hicieron primero, su para qué después… No hay porvenir, nunca hay porvenir. El verdadero porvenir es hoy. No hay mañana. ¿Qué es de nosotros hoy, ahora? Esta es la única cuestión”.


¿Por qué haces eso? ¿Preguntó acaso nunca Sancho por qué hacía Don Quijote las cosas que hacía?”.

 

Creo que se puede ir a rescatar el sepulcro de Don Quijote del poder de los bachilleres, curas, barberos, duques y canónigos que lo tienen ocupado. Creo que se puede ir a rescatar el sepulcro del Caballero de la Locura del poder de los hidalgos de la Razón… Lo guardan para que el Caballero no resucite.

 

¿No crees que hay por ahí muchas almas solitarias a las que el corazón les pide alguna barbaridad, algo de que revienten? Ve a ver si logras juntarlas y formar escuadrón con ellas y ponernos en marcha a rescatar el sepulcro que, gracias a Dios, no sabemos dónde está. Ya nos lo dirá la estrella refulgente y sonora.”

 

Los esclavizadores saben bien que mientras está el esclavo cantando a la libertad se consuela de su esclavitud y no piensa en romper sus cadenas. Procura vivir dominado por una pasión cualquiera. Sólo los apasionados llevan a cabo obras duraderas y fecundas… Te consume una fiebre incesante, una sed de océanos insondables y sin riberas, un hambre de universos, y la morriña de eternidad… Ponte en marcha solo. Todos los demás solitarios irán a tu lado, aunque no los veas…”.

Pero ¿no te parece que en vez de ir a buscar el sepulcro de Don Quijote y rescatarlo de bachilleres, curas, barberos, canónigos y duques, deberíamos ir a buscar el sepulcro de Dios y rescatarlo de creyentes e incrédulos, de ateos y deístas, que lo ocupan… y esperar allí a que resucite y nos salve de la nada?”.

DdA, XXI/5.948

PUTIN: "RUSIA NUNCA HA SIDO NI SERÁ ENEMIGA DE LA POBLACIÓN EUROPEA"


Victoria Sáez

A ver si dejamos ya de confundir a los que no aprenden ni leen ni nada, que es la "masa media" y si hay que volver a odiar a alguien por ser el deporte más practicado en el Mundo, Rusia no es aquella federación soviética bolchevique tan "temida" y vilipendiada por la opinión mayoritaria de los anticomunistas, derechas, fascistas, franquistas de hace más de 30 años. Convencidos los presidentes de la URSS, en época de Yeltsin y en los últimos años de Gorvachov, con engaños y por la torpeza de sus gobernantes, obligaron a la URSS a dejar de ser comunista. Desde aquella gran catástrofe para la gente de clase media que no ha entrado en el camino de la corrupción, Rusia es una potencia de economía de mercado y corte capitalista, un país con miles de corruptos y mafiosos como cualquier país de Europa.
Desde el canal 4 de la TV croata, Vladimir Putin se ha dirigido a la población europea. En mi opinión, lo que dice es de puro sentido común:
"¡Rusia nunca ha sido y nunca será su enemigo!
No queremos materias primas y riquezas europeas, tenemos nuestras propias materias primas y riquezas, no necesitamos en absoluto sus materias primas. Rusia es el país más rico del mundo en términos de materias primas.
No queremos su tierra ni su territorio. Mire qué amplia es Rusia en el mapa. Rusia es el doble del tamaño de toda Europa en un solo lugar. ¿Para qué necesitaríamos su tierra, qué hacemos con ella?
¿Por qué cree que Rusia es enemiga de Europa? ¿Qué daño le ha hecho Rusia?
¿Les hemos vendido gas y materias primas a precios más bajos que los precios a los que sus "amigos" les venden actualmente? SÍ.
¿Rusia sacrificó a 20 millones de personas en la Segunda Guerra Mundial para deshacerse de los nazis? SÍ.
¿Fue Rusia el primer país que ayudó a Europa durante la pandemia de COVID? SÍ.
¿Ayudamos a Europa cuando hubo incendios y desastres naturales? SÍ.
¿Qué les ha hecho Rusia que la odian? ¿Tanto?
Rusia no es vuestro enemigo; vuestros verdaderos enemigos son vuestros dirigentes, aquellos que os dirigen".

DdA, XXI/5.949

martes, 1 de abril de 2025

UNA EUROPA ESTABLE PARA PROYECTAR SOLIDARIDAD Y DEFENDER DERECHOS GLOBALES

En este magnífico artículo que nos envía a la redacción de DdA mi admirada profesora Margarita Brel, y que se publica hoy en el diario Público, la autora estima que la crítica al imperialismo ruso no puede convertirse en un cheque en blanco para la OTAN, ni mucho menos para la militarización acelerada de la Unión Europea. Defender al pueblo ucraniano no implica legitimar el rearme de Alemania, el gasto militar récord de Francia, o la conversión de la UE en actor geoestratégico armado hasta los dientes. La izquierda europea también debe enfrentarse al imperialismo propio, el que se viste de democracia, de derechos humanos, de seguridad.


Itxaso Domínguez

La soberanía europea se ha convertido en uno de los lemas más repetidos por una parte de la izquierda institucional y mediática del continente. Presentada como respuesta pragmática a la dependencia energética, la subordinación tecnológica o el declive industrial, esta idea reaparece con fuerza tras décadas de predominio del discurso globalista liberal. Hoy se invoca como un acto de emancipación: Europa debe recuperar su capacidad de decisión, su autonomía económica, su fortaleza estratégica. En tiempos de guerra y crisis múltiples, nos dicen, no hay alternativa.

Pero este nuevo europeísmo soberanista no es tan nuevo, ni tan emancipador. Más bien confirma un viejo patrón: frente al colapso de un orden internacional que ya no garantiza la centralidad europea, incluso sectores progresistas se reagrupan en torno a un proyecto de defensa del privilegio. Soberanía, en este contexto, no significa autodeterminación para los pueblos ni democratización del orden mundial. Significa cerrar filas. Blindar los márgenes de Europa frente al Sur Global, frente al migrante, frente a la inestabilidad que se proyecta desde afuera. Significa redefinir la justicia como redistribución interna de recursos y oportunidades, sin tocar las estructuras de acumulación y desposesión que siguen beneficiando al continente a escala global.

¿Redistribuir hacia dentro, mantener hacia fuera?

En este relato, Europa es víctima. Dependiente de China, vulnerable frente a Rusia, manipulada por Estados Unidos, amenazada por el caos global. Pero rara vez se reconoce el papel que Europa juega en la producción de ese desorden: en la venta de armas, en el control fronterizo externalizado, en los tratados de comercio e inversión, en las instituciones financieras internacionales. Tampoco se interroga lo suficiente el hecho de que esta Europa que hoy se quiere proteger a sí misma es la misma que consolidó durante siglos un régimen de extracción planetaria que convirtió en riqueza europea los cuerpos, territorios y futuros de otros pueblos. La soberanía europea, cuando no se articula desde una crítica frontal a estas relaciones históricas, corre el riesgo de convertirse en una coartada sofisticada para una política de conservación: conservar el acceso privilegiado a recursos, conservar el poder de definir el valor de la vida, conservar la capacidad de imponer marcos jurídicos y económicos que benefician estructuralmente a Europa.

Militarización progresista y geopolítica sin horizonte

Esta lógica se ha desplegado con claridad desde la invasión rusa de Ucrania. Mientras algunos sectores de la izquierda crítica han caído en la trampa de relativizar -o incluso justificar- la agresión rusa, otros han abrazado sin reservas la narrativa de una Europa que debe rearmarse para defender sus valores. Lo que ambas posiciones comparten, aunque en direcciones opuestas, es una falta de imaginación internacionalista. La crítica al imperialismo ruso no puede convertirse en un cheque en blanco para la OTAN, ni mucho menos para la militarización acelerada de la Unión Europea. Defender al pueblo ucraniano no implica legitimar el rearme de Alemania, el gasto militar récord de Francia, o la conversión de la UE en actor geoestratégico armado hasta los dientes.

La izquierda que se dice internacionalista no puede actuar como si la única amenaza al orden mundial fueran los imperialismos ajenos. También debe enfrentarse al imperialismo propio, el que se viste de democracia, de derechos humanos, de seguridad. El que encubre sus intereses detrás del lenguaje del deber moral y de la estabilidad. De lo contrario, esa izquierda corre el riesgo de actuar como soporte crítico de un nuevo militarismo europeo, blanqueado bajo la retórica de la soberanía y la defensa colectiva.

Tecnología soberana, derechos secundarios

Esta lógica también se reproduce en el ámbito digital, donde la soberanía europea se traduce en inversión masiva en tecnología sin una reflexión proporcional sobre los impactos sociales, climáticos y económicos de los modelos que se están consolidando. Se impulsa una Europa ‘digitalmente soberana’ mientras se normalizan prácticas empresariales basadas en la extracción sistemática de datos personales, la vigilancia generalizada y la consolidación de monopolios. Se financian centros de datos sin cuestionar el coste ecológico de su funcionamiento o los regímenes laborales que los sostienen. Se habla de independencia tecnológica, pero no de justicia tecnológica. La soberanía digital europea se convierte, así, en otra expresión de poder tecnocrático que reproduce desigualdades bajo la retórica de la innovación y la competitividad.

La frontera como consenso: migración y exclusión desde la izquierda

Esto no es una hipótesis. Se confirma cada vez que desde la izquierda se apoya el rearme europeo con el argumento de que una Europa autónoma debe poder defender sus intereses estratégicos. Se confirma cada vez que se habla de reindustrialización sin cuestionar los patrones extractivos que esa industria requiere. Y se confirma, con especial crudeza, cuando se defiende el control migratorio desde supuestas posiciones de clase: ‘hay que proteger a los trabajadores europeos’, se dice, como si el trabajo digno solo pudiera garantizarse limitando el derecho a moverse libremente. Esta idea de que la justicia social solo puede existir dentro de fronteras nacionales -o continentales- revela una noción profundamente excluyente del sujeto político: el europeo como merecedor de derechos, los demás como amenaza o, en el mejor de los casos, como recurso a gestionar.

La solidaridad que no incomoda

Esto también se manifiesta en la forma en que se apoyan ciertas causas internacionales. Palestina es el ejemplo más elocuente. Se defiende la autodeterminación del pueblo palestino, sí, pero solo dentro de los márgenes de lo políticamente tolerable. Se condena la violencia del Estado israelí, pero se evita nombrar su estructura como un régimen de apartheid o de colonialismo de asentamiento. Se apoya la resistencia, pero solo cuando esta adopta formas que no incomoden los equilibrios diplomáticos europeos. Esta solidaridad calculada, que mide sus palabras para no parecer ‘demasiado radical’, revela los límites de un internacionalismo profundamente condicionado. Un internacionalismo que acompaña (o al menos eso dice), pero no confronta; que simpatiza, pero no se compromete con la desestabilización real del orden que produce la violencia.

La izquierda que descoloca

A esta izquierda, que defiende un continente ‘más fuerte’ en nombre de la justicia, le incomoda la existencia de otra izquierda: la que no cree que Europa deba salvarse, sino descentrarse. La que no acepta que la soberanía pueda usarse para excluir. La que no teme articular alianzas entre oprimidos a ambos lados del Mediterráneo. Esa izquierda verdaderamente internacionalista es acusada de ingenua, de no tener un programa, de no entender las realidades geopolíticas. Pero lo que realmente molesta es su horizonte: la posibilidad de un mundo que no gire en torno a Europa, ni a su seguridad, ni a su bienestar. Lo que molesta es que esa izquierda no necesita prometer una Europa más grande, más rica o más competitiva. Porque su horizonte no es Europa, sino la justicia.

A menudo se exige que esta izquierda ‘aterrice’, que proponga medidas ‘realistas’. Pero ¿realista para quién? ¿Desde qué lugar se decide lo posible? ¿Qué significa ‘tener programa’ si el marco dentro del cual ese programa debe escribirse ya excluye las condiciones materiales y epistémicas de la mayoría del planeta? Lo que se presenta como realismo muchas veces es resignación disfrazada de madurez política. Y lo que se denuncia como radicalismo no es más que la voluntad de no seguir normalizando lo intolerable.

Frente a la restauración del privilegio europeo con rostro de soberanía progresista, el internacionalismo decolonial (muchas veces sin auto-denominsarse así) insiste: no hay justicia real sin descolonización. No hay paz sostenible sin desmilitarización. No hay redistribución válida si no incluye reparación. No hay humanidad posible si se sigue sacrificando al Sur Global para proteger los márgenes de bienestar en el Norte. La alternativa no es salvar Europa. Es construir, desde otros lugares, con otras voces, una política que no tenga como centro ni como medida lo que Europa considera aceptable.

El desafío de nuestra época no es hacer de Europa un actor geopolítico más fuerte. Es dejar de asumir que Europa tiene que ser un actor central en absoluto.

¿Y si hay otra vía?

Pero incluso dentro de la izquierda hay quien defiende la soberanía europea no como un fin en sí mismo, sino como una etapa transitoria en dirección a un orden global más justo. Según esta perspectiva, una Europa fuerte y autónoma podría estar en mejores condiciones para sostener políticas de redistribución internacional, resistir la lógica extractivista de otros bloques geopolíticos, o defender con coherencia derechos globales. No se trataría de cerrar Europa, sino de asegurar su estabilidad para poder proyectar solidaridad.

Es un argumento que merece atención. Pero también exige claridad. ¿Qué significa ‘fortalecer Europa’ si no se transforma lo que Europa ha sido históricamente para el resto del mundo? ¿Hay un itinerario claro entre ese repliegue táctico y una apertura real hacia la justicia global? ¿O es una forma más elegante de posponer indefinidamente la redistribución estructural del poder?

Quizá la metáfora que opera aquí sea la de los aviones: colóquese usted la mascarilla antes de asistir al de al lado. Pero esa imagen olvida que, en este caso, el oxígeno ha sido acaparado históricamente por unos y negado sistemáticamente a otros. Por eso no basta con proclamar buenas intenciones: hay que explicar cómo se va a hacer ese segundo movimiento. Y, sobre todo, comprometerse a que no se convierta en excusa para que el primero -fortalecer Europa- lo absorba todo.

PÚBLICO

SUMAR NO PUEDE AUNAR NADA, SÓLO RESTAR HASTA QUEDAR EN NADA

 


Lazarillo

Tal como señala Raúl Solís, el diario El País diagnostica en su editorial el final del experimento que el propio periódico, junto a otros medios de comunicación, contribuyó a forjar, porque de lo que se trataba entonces eran de colaborar al acabamiento o reducción al mínimo de una formación de izquierda no supeditada a la tutela del Partido Socialista. Esa formación se llamó en origen Podemos, después Unidos Podemos y más tarde Unidas Podemos, cuya mínima representación parlamentaria mantiene la coherencia ideológica y hasta llega a notar un pequeño incremento en la intención de voto en las encuestas. El Movimiento Sumar no puede aunar ya nada porque las dificultades de las que habla el editorial para hacerlo proceden de la desunión que Sumar provocó. Lo suyo fue restar hasta la que a no mucho tardar será su propia desaparición. Sumar para ser nada. O, como mucho y sólo para sus dirigentes, algo en el PSOE.

PS. Para presentarse a la secretaría general de Podemos, Ione Belarra ha necesitado 12.000 avales. Para la dirección de Sumar no han llegado a 500.

DdA, XXI/5.947